Realizar un viaje o proyección astral consiste en desdoblarse conscientemente, en otras palabras: separar el cuerpo del alma, la única manera para conseguirlo es dormirse sin perder la conciencia. Han aparecido multitud de técnicas y métodos para lograrlo, desde la meditación hasta el hipnotismo, las experiencias cercanas a la muerte también se han considerado como cortas proyecciones. Los viajes astrales han estado presentes desde los tiempos mas remotos, con ellos, los antiguos anunciaban catástrofes, veían nuevos mundos y transmitían mensajes del más allá.
Gran parte de los viajeros astrales sufrían tales sucesos desde niños, otros han adquirido la habilidad posteriormente. Cuando uno se proyecta al astral suele ver su cuerpo tendido en la cama, es una sensación muy emocionante, y a la vez desconcertante. Muchas personas creen que el viaje astral puede ser peligroso por las radiaciones solares y otras ondas, pero se tiene que tener en cuenta que el cuerpo astral posee una frecuencia vibratoria mucho mayor que estas ondas y por lo tanto es completamente inmune.
Cuando nos separamos y dejamos atrás nuestro cuerpo físico, quedamos unidos por el conocido cordón de plata, un enlace invisible que hace que podamos regresar instantáneamente cuando lo deseemos o bien en el momento de despertar, este cordón únicamente se destruye en el momento de la muerte del individuo.
Un viaje astral nos permite visitar cualquier parte del mundo instantáneamente, acceder a una época pasada o futura, mundos paralelos al nuestro, aprender de culturas lejanas a nuestra galaxia o sistema solar, descubrir objetos, artilugios y maquinas que aún no se han fabricado, ¿quién sabe si Leonardo da Vinci hizo uso de ellos para adquirir los conocimientos que plasmaba sobre papel. Hay infinidad de opciones para no aburrirse, la experiencia vale la pena vivirla.

